LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES:

Los hombres que suscribimos este manifiesto nos pronunciamos contra la violencia ejercida por hombres contra las mujeres.
Aunque esta violencia sea consustancial con el modelo masculino tradicional en el que hemos sido educados, identificar los roles de género vigentes como causa última del problema no debe entenderse como disculpa o justificación, porque sabemos que tenemos la responsabilidad de cuestionarlos y modificarlos.

Las mujeres saben lo que es tener miedo a ser agredidas por hombres.
Exigimos de los poderes públicos que se arbitren urgentemente las medidas necesarias que garanticen la tutela efectiva de los derechos de las víctimas de esta violencia y el castigo de los culpables.
Asumimos a nivel personal la responsabilidad de posicionarnos contra la violencia, denunciando las agresiones y llevando este debate a todos los ámbitos -social, familiar, laboral...- de nuestra vida cotidiana.

Desde este punto de vista, la primera afirmación necesaria es que no existe una distinción sustancial entre la violencia, en general, y la violencia contra las mujeres y las niñas. No se va a erradicar la segunda si persiste la Primera. Y ello por una razón evidente: en cualquier situación presidida por la razón del más fuerte, los más débiles son las primeras víctimas, y las más numerosas. Según un informe de Cruz Roja Internacional, cuanto más modernos, desde el punto de vista técnico, son los medios que se utilizan en un conflicto bélico, mayor es el número de víctimas civiles que produce. Y, en consecuencia, mayor el número de mujeres y niñas...

Por ello, quisiera distinguir, al menos, entre cinco tipos de violencia contra las mujeres:

--La violencia simbólica.
--La violencia física intergrupal: la guerra, el terrorismo, la violencia mafiosa.
-- La violencia económica.
-- La violencia institucional.
--La violencia física interindividual.

Sé que probablemente mis lectores estarán desconcertados a estas alturas. Cuando uno empieza a leer algo que se titula La violencia contra las mujeres y las niñas quiere encontrar enseguida estadísticas de incestos y desgarros vaginales. Y esto no es sino el reflejo de un grave prejuicio, el mismo que está en la base de ese tipo de violencia, y es el de que las mujeres no son, antes que mujeres, seres humanos iguales a todos los demás y, por tanto, a quienes los problemas globales de la especie les afectan en la misma medida.